En sectores como la siderurgia, la industria cerámica o la petroquímica, los hornos y reactores operan bajo condiciones extremas que exigen materiales con propiedades térmicas y mecánicas excepcionales. La mezcla refractaria de alta alumina con carburo de silicio —desarrollada por Rongsheng— es una solución probada que supera las limitaciones de los materiales tradicionales en entornos de hasta 2000 °C.
La combinación de alúmina (Al₂O₃) y carburo de silicio (SiC) no solo mejora la resistencia térmica, sino que también reduce el desgaste por choque térmico. Según pruebas realizadas en laboratorios certificados:
Estos datos no son teóricos: en una planta de acero en México, después de implementar esta mezcla en el horno de fundición, se redujo el tiempo de parada técnica en un 40% y se extendió la vida útil del revestimiento de 6 meses a más de 12 meses.
En cementerías del norte de España, esta mezcla ha sido clave para mejorar la eficiencia energética en hornos rotativos. Gracias a su baja conductividad térmica lateral, se logró un ahorro del 7–10% en consumo de gas. En plantas petroquímicas de Arabia Saudí, su alta resistencia a la corrosión por gases ácidos (SO₂, HCl) ha permitido evitar reemplazos frecuentes de revestimientos en unidades de craqueo catalítico.
Lo que realmente diferencia a esta solución no es solo la tecnología, sino la capacidad de personalizarla según el tipo de proceso, carga térmica y ciclo de operación. ¿Tu planta enfrenta picos de temperatura o cambios rápidos de carga? Esta mezcla puede adaptarse.
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